sábado, 30 de octubre de 2010

American Bully - La nueva Evolución en la razas de tipo bull

El American Bully es una raza establecida a mediados de los años 90 con el propósito de crear el mejor compañero para la familia. La raza es una combinación de los ya conocidos American Pit Bull Terrier , American Staffordshire Terrier, Staffordshire Bull Terrier y Bulldog Ingles. asentada luego de varios años de crianza selectiva. El American Bully posee la lealtad y la estabilidad del American pit Bull Terrier, y el carácter sociable y amigable del American Staffordshire Terrier, Aun así es muy corajudo y protector por naturaleza. hoy en día y desde siempre, ha sido una controversia para los que se oponen a este nuevo tipo.

El Perro en cuanto a estructura tiene que ser corto, bajo, ancho, fuerte de gran espalda. Un movimiento imponente de mucha presencia. Una cabeza bien fuerte y grande acorde al cuerpo. De un arco en el pecho bien marcado. y unos cuartos traseros muy definidos. Los colores son aceptados casi todas las combinaciones. Estos ejemplares cuentan únicamente con pedigree de UKC (United Kennel Club ) y ABKC (American bully Kennel Club). No poseen reconocimiento de FCI o FCA. dado que es una raza nueva.

En cuanto a su carácter desde cachorros son una combinación entre intrépidos y miedosos, sumamente dependientes de su guía u otro ejemplar adulto. Bastante golosos por lo cual son fáciles para marcar comportamientos deseados a base de comida. No muestran agresividad contra otros animales como sus antepasados. Como tampoco es una raza que tiene muy desarrollado el instinto de presar. Si tienen un estado de alerta importante y ningún ruido o situación ajena a su entorno les pasa desapercibido.

En general es una raza que pasa mucho tiempo del día en una actitud pasiva, recostado. Prefieren estar al sol , y sus juegos son bastante torpes y brutos, sin maldad ni querer hacer daño. Su energía para juegos y caminatas es limitada, no es un perro que por naturaleza prefiera hacer ejercicios de alto rendimiento o largas caminatas.

Gustan mucho de la compañía de chicos y juegos con otros animales, ya sean más grandes o chicos, lo único que hay que tener cuidado es con su emoción dado que son animales muy fuertes , pesados y con un umbral del dolor muy alto por lo cual no sienten nada a la hora de jugar.

Lo poco que trabajamos en disciplina sobre los bullys, nos dio un balance de un perro equilibrado, tranquilo, pero muy distraído. Son aptos para entrenar en una disciplina básica pero siempre refrescándoles las memoria a base de premio.

La alimentación, son perros de buen comer pero no tanto como parece a razón de su tamaño, en nuestro criadero a los cachorros les hacemos un plan de suplementario de calcio para fortalecer los huesos dado que son muy pesados. Combinando alimentos balanceados de primera calidad con alimentos frescos.

El bully y su entorno , es un perro sumamente social en ambientes ajenos a su hogar, siempre se muestran felices, juguetones y sin miedo. Disfrutan mucho de estar en espacios abiertos para realizar pequeñas corridas o juegos.

Nosotros trabajamos los perros en varios ambientes donde pueden presentarse varias situaciones de stress como ruidos, automóviles, mucha gente y responden de muy buena manera a todas las situaciones. No es un perro que sirva como guardia o seguridad dado que es muy sociable con la gente y no puede discernir de un agresor a un amigo en su hogar.

Es el perro familiar por excelencia de presencia fuerte, simpática, juguetón ..

A darle la bienvenida a este nuevo integrante de la cinofilia, el grueso de los tipo bull .

sábado, 23 de octubre de 2010

UN REGALO DE PAMPAPITBULL


https://docs.google.com/fileview?id=0B9B7aAk81cYVYWY2YTU2MmYtNTFjYi00Zjc1LThkMGEtNDVmY2QxNmM0OTJi&hl=es
EN ESTE LINCH LES DEJAMOS UN MANUAL ILUSTRADO DE ADIESTRAMIENTO DE PERROS QUE LO DISFRUTEN Y BAJENSELOS PARA USTEDES UN REGALO DE PAMPAPITBULL NADA DE PROMESAS TODO REALIDADES

viernes, 22 de octubre de 2010

La llegada de un bebé a casa


Uno de los miedos más comunes entre propietarios de un perro, es cuando éstos esperan la llegada de un bebé. Es motivo de muchas consultas la pregunta, ¿cómo reaccionará mi perro?. ¿Debo prepararlo para el nuevo acontecimiento?. ¿Para una nueva vida? Afortunadamente, las estadísticas están a favor de los perros: la gran mayoría de mascotas aceptan con curiosidad la llegada de un nuevo miembro a la familia (o a la manada, desde el punto de vista del perro).

Pero, hay una minoría de perros que pueden percibir al nuevo miembro como alguien extraño, e incluso, como una posible pieza de caza, sobretodo, en aquellos perros que no están acostumbrados no solo a los bebes, sino tampoco a los niños. Por tanto, para estos casos, tendremos que empezar a prepararnos tomando varias precauciones:

1. Asegúrate de que nuestro perro no tiene ningún problema de agresividad hacia los niños, o adultos o de que no haya presentado ningún comportamiento cazador hacia pájaros, gatos o cualquier otro mamífero.
2. Si la respuesta es que sí, convendría que visitaras al veterinario o a un etólogo para que te indicara un plan de trabajo
3. Si la respuesta es que no, hay que tener en cuenta que el perro va a recibir menos atención que antes, lo que se traducirá en que empezará a mostrar conductas para llamar la atención o bien por puro aburrimiento: destrozar cosas, hacer agujeros en el jardín, etc.

¿Cómo evitar todo esto? Intenta no prestarle menos atención, sé cariñoso/a con él y vé presentando el bebé al perro poco a poco, hazle partícipe en los paseos familiares, aprendiendo a asociar el juego y el buen trato con la llegada del nuevo bebé. Eso sí, los primeros días, semanas, mantenlo vigilado.

Hay que tener en cuenta, que un perro nunca se debe dejar solo con un niño, no porque el perro sea agresivo automáticamente, pero los niños cuando son pequeños, sienten mucha curiosidad, lo quieren tocar todo desde muy pequeños, y tienden a arañar, a pellizcar, a apretar… Si lo hacen con un perro, y lo lastiman o dañan, el perro intentará defenderse. No entiende porqué le hacen daño. Por ello, es fundamental que siempre estés ante el perro y tu hijo, para guiar también al niño sobre cómo debe acariar al perro, y cómo no debe dañarle. El simple hecho, de que un niño, por ejemplo, de 2 años, se abalance sobre un perro para abrazarle, puede asustar al perro, que puede traducir ese abrazo como una agresión.

Importante para los padres:
1. No reñir nunca al perro cuando se acerque curioso alrededor del niño.
2. Dejar que el perro huela y vea al niño.
3. Promover la asociación de experiencias divertidas con la presencia del niño.
4. Dedicar un tiempo al día totalmente al perro, para jugar solo con él.
5. No dejar nunca solos al niño y al perro.
6. Nunca aislar al perro del niño.

lunes, 18 de octubre de 2010

Los perros ansiosos suelen ser pesimistas

Los perros que están ansiosos (ladran, destruyen objetos o que incluso hacen sus necesidades en casa), cuando se quedan solos tienden a mostrar una conducta ‘pesimista’, según un estudio de la Universidad de Bristol en Reino Unido realizado con 24 perros, machos y hembras, acogidos en dos albergues caninos, y que se publica en la revista ‘Current Biology’.

Para comprobar la ansiedad ante la separación, los científicos interactuaban con cada perro en una habitación aislada durante 20 minutos. Al día siguiente los dejaban solos durante cinco minutos, mientras una cámara grababa sus reacciones.



El comportamiento habitual fue de ladridos, pero algunos cánidos se encaramaron a los muebles, arañaron puertas y defecaron en la habitación, según recoge SINC.

Para estudiar el proceso de toma de decisiones de los perros, los investigadores los entrenaron para que esperaran en un lugar concreto de la habitación (ubicación positiva) un cuenco de comida llena. Al situarlo en otro sitio (ubicación negativa) estaba vacío. Y otras veces lo ponían en puntos ambiguos.

Los animales que corrieron rápidamente hacia esas ubicaciones ambiguas, esperando encontrar comida, fueron clasificados como individuos que tomaban decisiones relativamente ‘optimistas’, mientras que los que no se acercaron al cuenco fueron catalogados como ‘pesimistas’.

Un análisis de los dos conjuntos de datos reveló que los perros más ‘pesimistas’ también expresaban conductas relacionadas con la separación, y los resultados, publicados hoy lunes en la revista Current Biology, permiten predecir qué perros pueden desarrollar esta conducta para tratarlos.

“Este estudio demuestra que algunos de los perros que muestran conductas relacionadas con la separación pueden tener estados emocionales negativos subyacentes. Por esta razón se anima a los propietarios a buscar tratamiento para mejorar el bienestar de sus perros”, explica Mike Mendl, responsable del estudio.

“Sabemos que los estados emocionales de las personas afectan a su capacidad para juzgar las cosas. Las personas felices tienen más probabilidad de juzgar una situación ambigua de manera positiva, y ahora parece que esto también es aplicable a los perros”,

sábado, 9 de octubre de 2010

PAMPAPITBULL Y DON OCTAVIO




QUERIDOS AMIGOS: LES DAMOS LA FELIZ NOTICIA QUE HEMOS CRUZADO NUESTRAS MEJORES SANGRES, CARAY HIJA DE CUYEN X CURUPI X ROHAN HIJO DE GUALICHO X UVA, COMO PODRÁN APRECIAR DE LAS MEJORES SANGRES DEL PAÍS, RUCA 100 % CREEMOS QUE ESTE CRUCE VA SER UN ÉXITO, PARA LOS DOS CRIADEROS Y PARA LA PROVINCIA DE LA PAMPA QUE CADA VEZ MAS SE HACE FUERTE A LA HORA DE CRUZAR, COMO VENÍAMOS DICIENDO PAMPAPITBULL NADA DE PROMESAS TODO REALIDADES.

viernes, 8 de octubre de 2010

El cerebro del perro está cambiando por la cría selectiva


El equipo del Dr. Michael Valenzuela, ha demostrado científicamente que la cría selectiva de perros domésticos no sólo está transformando radicalmente su apariencias, sino que también está generando grandes cambios en el cerebro canino.

Según los investigadores, los cerebros de muchas razas de perros de hocico corto han rotado hacia delante unos 15 grados, mientras que la región cerebral que controla el olor, ha cambiado de sitio.

Las grandes variaciones en el tamaño y la forma del cráneo del perro son el resultado de más de 12.000 años de cría en busca de características funcionales y estéticas.


El descubrimiento de esta importante reorganización del cerebro canino hace que nos preguntemos sobre su impacto en el comportamiento del perro.

El equipo del Dr. Michael Valenzuela, formado por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, y la Universidad de Sídney, utilizó imágenes obtenidas por resonancia magnética para examinar los cerebros de una amplia gama de razas. Descubrieron correlaciones fuertes e independientes entre el tamaño y forma del cráneo de un perro, y la rotación del cerebro y el posicionamiento del lóbulo olfativo.

Ningún otro animal ha contado con el nivel de afecto y compañerismo humanos como el perro, ni ha sido sometido a una influencia sistemática y deliberada en su biología a través de la cría. La propia diversidad canina sugiere un nivel notable de plasticidad en el genoma canino.

El siguiente paso en esta línea de investigación, será tratar de averiguar si estos cambios en la organización cerebral también están vinculados a diferencias sistemáticas en las funciones cerebrales de los perros.

jueves, 7 de octubre de 2010

Coprofagia: conducta del perro que come caca



La coprofagia es el nombre técnico que se le da al consumo de excremento por parte de un animal. Representa una de las quejas más comunes por parte de los propietarios de perros. Además, existe poca investigación sobre este comportamiento. Con el fin de proporcionarte información relativa a este fenómeno, hemos tomado una investigación basada en varios factores: la incidencia de la conducta en la población canina, la edad de ataque, la edad de desaparición, y otros datos cruciales para estudiarla.

Respecto a las causas, puede ser debida a varios problemas médicos tales como la insuficiencia pancreática, la pancreatitis, las infecciones intestinales, el síndrome de mala absorción o el exceso de alimentos excesivamente grasos. Sin embargo, en la mayoría de estos contextos, otras señales acompañan al hecho de ingerir las heces, particularmente la diarrea.

La coprofagia se presenta normalmente con un aspecto de poca importancia unido a esta serie de dolencias. Se establecen tres tipos de coprofagia:
La autocoprofagia, es decir, cuando se trata de un perro que se come su propio excremento.
La coprofagia intraespecífica, que se refiere a un perro que ingiere las heces de otro perro.
La coprofagia interespecífica, aquella en la que el animal se come las heces de otra especie: como puedan ser las heces de un gato, por ejemplo.

Posibles explicaciones

Estas son algunas de las razones que esgrimen los expertos:

Buscando la atención: cuando el perro practica la coprofagia, el dueño tiende a retarlo y por consiguiente, le presta atención. Esto puede ser una secuela de una enfermedad que tuvo como síntoma la coprofagia. Una vez solucionada la dolencia, es posible que el animal continúe con la costumbre de comer heces con el objetivo de recibir la atención del dueño. Esto es improbable en animales bien tratados.

Conducta de alelomimética: el perro observa al amo recoger el excremento y aprende de ti a levantar la materia fecal.

Conducta sabia: es posible que el perro observe a otros llevar a cabo esta conducta y les imite. De tal modo, desarrolla el aprendizaje de otros perros dentro de la casa o de vecinos.

Conducta maternal: una perra que acabe de dar a luz, practicará la coprofagia con sus cachorros. Se trata de una conducta muy normal que atiende a varias teorías. Una de ellas afirma que la madre lo hace para mantener el lugar lo más limpio posible, es decir, una práctica higiénica que en estado salvaje aleja a los depredadores. Otra hipótesis señala que esta actividad forma parte del estímulo necesario para desencadenar los reflejos de micción y defecación en los recién nacidos mediante el masaje en la zona.

Conducta de la dominancia: se han dado casos de perros sumisos que consumen el excremento de los más dominantes dentro de la misma casa. Hay otros ejemplos en la naturaleza donde los miembros dóciles de un grupo desarrollan estas prácticas.

Refuerzo: algo al comer el excremento refuerza la conducta como, por ejemplo, el sabor. Concretamente dentro del tipo interespecífico, los perros consideran el excremento de los gatos como un bocado suculento.

Frecuencia y calidad del alimento: muchas personas sólo alimentan al perro una vez al día, otras postulan que a los canes se les debe administrar comidas múltiples a lo largo del día y otras no establecen una frecuencia determinada. Es importante que los alimentos balanceados que le compres sean de reconocida calidad. Al margen de que una falta de fibra en la dieta podría derivar en coprofagia, nuestra mascota puede comenzar a practicarla como costumbre para complementar su horario de comida y cumplir esta necesidad.

Variedad de tratamientos

Si la coprofagia persiste, lo más recomendable es que acudas al veterinario para que compruebe el estado de salud de tu perro y determine cómo hacer que la coprofagia sea simplemente un episodio pasajero. No obstante, aquí recogemos algunos de los tratamientos e indicaciones más frecuentes:

Tiernizadores de carne (enzimas digestivas): algunas personas agregan enzimas a la dieta de un animal coprófago. La sospecha es que estas enzimas funcionan mal y llevan a que el perro ingiera su excremento para conseguir una entrada apropiada de nutrientes. Sin embargo, otros informes avalan este método.

Prohiba (TM) (R) o similares: éste es un suplemento de polvo agregado a la comida del can. Lo que producen es un mal sabor en las heces, si bien su eficacia no se ha demostrado de forma definitiva.

Aversión al sabor: este es el tratamiento más común para la coprofagia. Se aconseja a los dueños que pongan una especia o salsa, preferiblemente picante, en el excremento de sus perros. Previamente, debemos hacer que nuestro perro huela esta sustancia e intente ingerirla, así asociará su olor particular con el sabor desagradable de la misma. Debe usarse todo el tiempo para lograr mejorar esta conducta. Cada excremento debe tener salsa picante u otro aditivo cuyo paladar no tolere con gusto.

Otros aditivos: existen varias docenas de tratamientos químicos encaminados a evitar la coprofagia, incluso remedios de homeopatía. Algunos suplementos naturales que se han sugerido incluyen la calabaza, la menta, la papaya, la semilla de anís y la piña.

Reto o castigo: suele intentarse para evitar todos los comportamientos negativos como, por ejemplo, ladrar. Los dueños piensan que riñendo a su animal por haber ladrado, éste dejará de hacerlo. El castigo casi nunca funciona y generalmente trabaja como refuerzo de la conducta, porque el animal recibe la atención de su dueño, que es lo que realmente quiere. Sin embargo, esto sólo debería usarse como un último recurso.

Ignorar al perro: es una actitud que surge como consecuencia tras haber entendido que castigar no sirve. Definitivamente, es mejor que reñir o castigar, pero probablemente no tan eficaz como reforzar con atención o con una recompensa una conducta buena.

Bozal: si tu perro realiza esta conducta cuando está solo o come el excremento cuando lo sacas a la calle, un bozal puede ser una solución práctica al problema. Si lo tolera bien, el perro podrá llevarlo puesto por períodos extendidos de tiempo. Ésta puede ser una de las maneras más directas de tratar con un perro que es coprófago y difícil de supervisar.

Recoger las cacas: esta es una estrategia para prevenir el acceso al excremento por el animal. En casos extremos de coprofagia, tendrás que colocar a tu perro un bozal, siempre y cuando sea imposible levantar rápido las cacas. Recogiendo rápidamente la deposición e impidiendo al animal comer excremento durante los paseos por lo general es suficiente. No dejes que el animal vea cuando levantas las heces para evitar la conducta mimética. A menudo esto puede romper el ciclo de esta conducta.

Espera: algunos casos admiten que, al ser una conducta que ocurre a menudo en perros jóvenes, lo único que hay que hacer es esperar a que crezca.

Refuerzo positivo: se trata de reforzar otra conducta en lugar de la coprofagia. Cuando tu animal de compañía esté a punto de comerse sus cacas, utiliza órdenes con voz suave como ‘Déjalo’, ‘Venga’, ‘Siéntate’ o tirarle una pelota o algún otro juguete. La idea es distraer al perro por algún tiempo para que recojas el excremento sin que lo vea, además de hacer que se olvide de su costumbre.

Combinación: es casi imposible recomendar un solo tratamiento porque el mecanismo y las razones por las que los perros lo hacen son desconocidas, por lo que imposible establecer cuál sería la terapia de modificación de conducta más eficaz. Es probable que una combinación entre el refuerzo de comportamientos deseados y la recogida del excremento sea lo mejor para el tratamiento de coprofagia.

Complicaciones graves

En general, la coprofagia es un hábito que molesta a los dueños. Lo más crítico es la posibilidad de ingerir parásitos internos. Normalmente, esto sucede sólo si el perro come el excremento de canes desconocidos infestados o las heces de animales salvajes. Desparasitando frecuentemente los animales, se evitará el riesgo de contraerlos. Por otro lado, es posible que se transmitan otros organismos como el Toxoplasma, presente en las cacas de los gatos y causante de la toxoplasmosis. Es esencial que mantengas al perro lejos de la bandeja sanitaria de los felinos domésticos que tengas en casa.

También es posible que las heces, si están mucho tiempo sin retirarse, pueden infestarse con larvas de mosca, bacterias, hongos, etc. Aleja a tu mejor amigo de las heces que encuentre durante el paseo y retira cualquier excremento viejo lo más pronto posible si tienes en tu hogar una zona exterior. Algunas enfermedades virales caninas importantes también pueden ser transmitidas por vía fecal-oral y la infección podría ser el resultado de coprofagia intraespecífica de perros infectados. La hepatitis y la parvovirosis son dos dolencias muy serias que pueden transmitirse de esta manera.